A veces

– ¡Otra vez! ¿Por qué no me dejan en paz? ¿Qué quieren de mí, Madame Lola?
– No lo sé. ¿Estás seguro de lo que has visto? ¿No te lo habrás imaginado?
– Segurísimo.

Madame Lola no lo entendía. ¿Por qué no se quedaban tranquilos al otro lado? ¿Qué buscaban? Aunque con los chavales nunca se sabe y ese llevaba muy poco tiempo entre ellos. Tal vez fueran solo fantasías o recuerdos.

El niño la miraba esperando una respuesta, mientras ella sostenía el péndulo sobre la mesa. Solo llevaba dos semanas muerto, tal vez fuera por eso que repetía:

– En ocasiones veo vivos

Pasaba por aquí.