Respira

Respira despacio. Quédate muy quieta, disimula el miedo. Si logras aguantar, si resistes, ganas.
Hace días, sin que nadie hubiera oído hablar antes de él, llegó un viento ligero mezclado con arena ambarina y olor a cedro. Al menor movimiento se nos metía por los ojos, la nariz, la boca.
El primero en caer fue papá. Empeñado en protegernos, se tumbó sobre nosotras; después, mi hermana pequeña gimoteó y también se hizo piedra. La última fue mamá. Me dijo al oído, casi en un susurro, que no claudicara.
Espero la lluvia.
Sigo aquí, inmóvil.
Si logro aguantar, si resisto, gano.