MET

Pensaba que mi familia era sosa y normal hasta aquel primer sábado de junio en el que mi madre me cogió de la mano y me llevó hasta el Met. Una vez dentro pidió un mapa del museo, lo desplegó con cuidado y buscó el camino más rápido para llegar a la exposición temporal que tenían ese mes sobre los dioses egipcios. En cuanto llegamos a la sala me colocó al lado de unas grandes estatuas de piedra, sacó la cámara de fotos y con una sonrisa me dijo:

— Con esta foto podrás completar el trabajo escolar sobre tus antepasados.