Cambios

– ¿Abuela, tú por qué no estás?
– Porque nunca fui capaz de quedarme parada con la mirada al frente sin parpadear. Verás como a ti todavía te resulta fácil.

Empecé hace siete meses y aún no noto nada. No debo moverme o me pasará lo que a ella, a mi madre y a muchas de mis tías: los días irán pasando, creceré, tendré que volver a empezar y cada vez necesitaré más tiempo para transformarme y estar sentada, inmóvil, descalza, felina, orejona, petrificada, viva para siempre.

Puedo sentirlas pidiéndome entre susurros que no desfallezca.

Ya casi estoy con ellas. Muy pronto.