Primavera

Nos conocimos de una manera bien tonta: yo me reponía de una enfermedad de nombre impronunciable que, tras meses postrada en la cama, ahora me tenía muerta de aburrimiento y confinada en la habitación. Había leído todos los libros que caían en mis manos. Varias veces. No me atrevía a salir sola, así que me sentaba en la ventana para que me diera el aire. Me ahogaba casi tanto como me aburría. Y ahí, dos pisos más arriba estaba él, intentando mojar con un cubo la ropa de la vieja insoportable de abajo respetando la nuestra. Me enamoré al momento.

Ondina norteña y bruja de Lancre. Me gusta el terror, quiero un faro y vine a tuiter a hacer observación participante. Al final siempre sobrevivo.